El oído del nadador es de las causas más frecuentes por la cual acuden pacientes a la consulta de otorrinolaringología especialmente durante el verano. 

Es importante diferenciarla de otro tipo de problemas otológicos como la otitis media (proceso inflamatorio en el oído medio) u otro tipo de infecciones más allá del oído externo. 

Oído del Nadador, Otitis Externa

La otitis externa es una infección, inflamación o irritación del canal auditivo, el tubo que va desde la parte más externa del oído al tímpano. Como frecuentemente se observa en nadadores, en particular en climas cálidos y húmedos, se la denomina oído de nadador. 

Esta condición se puede tratar fácilmente pero puede volverse seria, incluso mortal en algunas personas, si se deja sin tratar. 

Puede ser muy seria, particularmente, en diabéticos, ya que la infección se puede expandir al oído medio e interno y causar infección en los huesos, lo que se describe como otitis externa maligna. 

La otitis externa puede desarrollarse bajo las siguientes circunstancias:

• Posterior a nadar frecuentemente o tomar baños de tina cuando los oídos se llenan repetidamente con agua y no se drenan completamente al finalizar

• Después de quitar la cerilla protectora, especialmente si la limpieza genera dolor y sangrado

• Uso excesivo de hisopos de algodón para limpiar los oídos

• Lesión de la piel del canal auditivo

• Como consecuencia de las condiciones de piel que se pueden producir en el canal auditivo, como la psoriasis, eccema, seborrea, acné etc.

¿Cuáles son los Factores de Riesgo?

Un factor de riesgo es aquello que incrementa su probabilidad de contraer una enfermedad o condición. Los siguientes factores de riesgo incrementan sus probabilidades de desarrollar otitis externa:

• Nadar o bañarse con frecuencia, particularmente en los niños pequeños que tienen canales auditivos estrechos

• Inserción de cualquier objeto dentro del canal auditivo causando daño en el recubrimiento

• Condiciones cutáneas que causan grietas en la piel del canal auditivo

• Diabetes

• Afecciones médicas que comprometen el sistema inmunitario
Las personas con sistemas inmunitarios debilitados o con una enfermedad crónica, como diabetes o SIDA , pueden sufrir una variedad agresiva llamada otitis externa maligna. La otitis externa maligna genera una infección de los cartílagos y los huesos que rodean el oído, y los que están entre el oído y el cerebro (base del cráneo).

 

Síntomas 
Si usted experimenta cualquiera de estos síntomas no asuma que se debe a la otitis externa. Estos síntomas pueden ser causados por otras condiciones de salud. 

• Enrojecimiento y/o comezón dentro del canal auditivo
• Dolor en el oído, a veces intenso, que puede empeorar al masticar o al hablar y con tensión en el oído
• Pérdida auditiva o un "taponamiento", sensación de presión en el oído
• Secreción proveniente del oído

 

Diagnóstico 
La historia clínica y una correcta exploración del oído serán la base del diagnóstico en el caso de una posible otitis externa..

 

Tratamiento 
Las opciones de tratamiento incluyen:
Drenaje 
El médico aspirará cualquier secreción o pus proveniente del canal auditivo.

Tratamiento con Medicinas 
El tratamiento usual para la otitis externa son las gotas con receta médica que contienen medicamentos que combaten la infección y desinflamatorios, como los antibióticos y los corticosteroides. Con tratamiento, los síntomas de la otitis externa usualmente reducen en severidad dentro de un lapso de 24 horas a tres días. Si el canal auditivo está muy inflamado, es posible que las gotas no puedan entrar en él. Puede resultar necesario insertar una pequeña esponja, llamada tapón, en el canal auditivo para absorber las gotas. Se suele quitar después de 24 a 48 horas.

 

 

Otras sugerencias 
• Mantener el oído seco entre 7 y 10 días.
• Tomar baños en la tina en vez de en la regadera.
• Evitar nadar.
• No frotarse o rascarse el oído o el interior del canal auditivo.

 

 

Prevención 
Para ayudarle a reducir sus probabilidades de adquirir otitis externa, o para evitar que la condición recurra, tome las siguientes medidas:

• Evite nadar en agua que no esté limpia.

• Drene minuciosamente su oído y seque éste y el canal auditivo después de nadar o de bañarse.

• Cuando se bañe en una regadera, coloque gentilmente una bolita de algodón ligeramente cubierta con vaselina dentro de la parte más externa del oído para prevenir la acumulación de agua.

• No inserte nada dentro del canal auditivo, incluyendo su dedo o hisopos de algodón.

• No remueva la cerilla. 

• Evite utilizar tapones para los oídos debido a que éstos pueden irritar el recubrimiento del canal auditivo y pueden guardar agua dentro del oído.

• Considere la posibilidad de usar una gorra de baño ajustada.

• Use una solución para oídos con vinagre/alcohol después de nadar. Este ayudará a restaurar el entorno sano natural del canal auditivo.